Se suele necesitar cundo un paciente necesita reconstruir por completo su cabello. Mediante el microinjerto, el paciente utiliza los folículos de la parte más sana de la cabeza para trasplantarlos a las zonas donde ya no tiene. Pero en algunos casos, la alopecia está distribuida por otras zonas de la cabeza y no es posible encontrar folículos sanos suficientes para realizar este tipo de intervención.

Por suerte contamos con muchas alternativas, una de ellas es la micropigmentación, una técnica que se puede emplear en cualquier parte del cuerpo, no solo en la cabeza. Se solía emplear para los pelos de las cejas, por ejemplo, pero los tiempos cambian. Al darle cada vez más importancia al pelo, esta técnica ha acabado por emplearse principalmente para tratar casos de alopecia.

La micropigmentación capilar es un tratamiento, por lo que no hay necesidad de pasar por el quirófano. Su finalidad es conseguir que el cabello del cliente luzca mucho más denso y poblado gracias a que podemos introducir pigmentos. La anestesia empleada es tópica, no requiere siquiera de un pinchazo, por lo que resulta indoloro. Se requieren un máximo de tres sesiones para que el tratamiento consiga dar sus frutos. Es una intervención muy corta, además solo requiere de una sesión.

Los pigmentos empleados, desde un primer momento, ya son visibles; sin embargo, hasta que no pase un mes no podrás ver el color definitivo. Poco a poco van ajustando su color hasta llegar a ser inapreciables. Es una técnica muy usada, por lo que ya cuenta con muchos clientes satisfechos y, además, es de las menos invasivas, por lo que también es una opción muy segura.

Algunas de sus ventajas son que dura 2 años como poco. Así que, si buscas un tratamiento para renovar tu imagen a medio plazo, probablemente te interese esta opción. Se trata de un cambio de imagen significativo con muy poco impacto. Si llevas el pelo corto, esta puede ser una muy buena opción, ya que el efecto visual está muy conseguido mediante esta técnica. Es una técnica bastante natural, por eso ya son muchos los que han optado por ella. Parecerá que tu imagen se ha renovado, pero no se sabrá exactamente el qué gracias a su discreción.

Los pacientes que suelen someterse a este tratamiento sufren una pérdida aguda de cabello y no lo van a recuperar, por lo que no se pueden realizar las técnicas de microinjerto FUSS y FUE. Con el rasurado de la cabeza, el efecto será inapreciable, ya que muchas personas que no sufren de alopecia, sobre todo los jóvenes, se dejan el pelo rasurado.

La micropigmentación no tiene contraindicaciones, por lo que puede ser apta para todo el mundo: esa es una de sus mayores ventajas. Sin embargo, cada caso es distinto, por lo que tendrá que ser valorado por un especialista en nuestra primera consulta gratuita. Durante y después de la intervención, estarás en las mejores manos, con el material más avanzado. Cualquier herida será muy superficial y cicatrizará por completo en pocos días. El cliente entra y sale el mismo día de la intervención, e inmediatamente puede retomar su rutina diaria.

Es la opción más barata, mucho más que los injertos capilares. En tres sesiones, el paciente puede haber completado el tratamiento. Es un tiempo muy corto si lo comparamos con lo que dura: de 2 a 3 años. Cuesta entre 1.000 y 3.000 euros.

En definitiva, se trata de una opción segura, rápida y barata. Una peluca puede conseguir que el pelo luzca más largo, pero es mucho más visible que los micropigmentos. Se trata, para muchos casos, de la única solución seria y fiable.